TURISMO EN SAN AGUSTÍN





Aunque las teorías antropológicas presentan grandes discrepancias sobre el pueblo mismo y sobre algunos aspectos de la cronología, pruebas de Carbono 14 registran los más antiguos antecedentes agustinianos antes del año 3.000 a. C, esto es, con antigüedad de cinco mil años. En el Alto de Piedras hay indicación de que ya para el siglo VII antes de nuestra era, se habían desarrollado el arte escultórico y la orfebrería asociada que hoy se conocen, cuyo período clásico se situaría hacia la mitad del primer milenio de nuestra era. Aunque la zona era habitada por- indígenas en tiempos coloniales, se debate si pertenecían a la misma cultura dado que no parecían recoger una tradición remota. Las primeras crónicas de visitantes con ánimo de investigación datan de 1756. El propio sabio Caldas exploró San Agustín en 1797. Se conoce también la, visita del cartógrafo Agustín Codazzi en 1857/ Durante el siglo XX, adelantaron allí estudios el alemán Preuss, el español Barradas, el francés Rivet, los colombianos Duque Gómez, Hernández de Alba, Reichel-Dolmatoff, Cubillos, López, Llanos y una docena más.

Destaca la estatuaria como la más importante del mundo prehispánico suramericano. Casi seiscientos megalitos, algunos de hasta cinco metros de altura, siendo la media de dos y medio a tres metros, incluido el tercio enterrado, cuidadosamente tallados Con motivos antropológicos y zoomorfos, encontrados en una región de aproximadamente 500 km2. Las estatuas tienen características temáticas, formales y simbólicas muy variadas. Se dice que en su inmensa mayoría eran de carácter funerario y que permanecieron bajo tierra un milenio o más, hasta cuando en el siglo XVIII fueron excavadas y saqueadas la mayor parte de las tumbas.

Aparte de unas pocas piedras que cumplían función de paredes o techos dolménicos, el resto son esculturas de gran belleza y cuidadoso diseño, con gran variedad de elementos itológicos. Predominan aquellas en actitud de guardar cámaras funerarias, que se presume correspondían a formas de enterramiento primaria y secundaria, individual o colectiva, indistintamente. Hay también ejemplos de sarcófagos tallados en piedra, con magníficas tapas labradas en una sola pieza. Otros casos, los más llamativos, son conjuntos que semejan templos o espacios ceremoniales superficiarios, ordenados en forma de dólmenes de extraordinaria arquitectura, con hileras de guardias exteriores o cariátides milenarias y soberbias deidades en el interior.

En el Bosque de las Estatuas, dentro del Parque Arqueológico a poca distancia a pie desde el hotel o del poblado, se encuentra la colección principal de treinta y cinco estatuas y algunos conjuntos, reunida de la multitud de piezas desordenadas que se hallaron durante los primeros trabajos, a mediados del siglo X X . Muchos monolitos, pues, no están ni en el lugar ni en la posición originales, que son conocidos.

El jardín natural donde se exhibe la galería de San Agustin estatuas es por sí sólo un deleite de extraordinaria belleza. Hay también un Museo y una biblioteca que complementan la exposición lítica con muestras de cerámica, alfarería y otros datos sóbrela cultura agustiniana, además de fotografías de importantes piezas que reposan en Museos de Berlín, llevadas allí por Preuss hacia los años treinta del siglo X X y en el Museo del Oro de Bogotá. El Parque contiene un lugar muy particular conocido como La Fuente de Lavapatas, sitio ceremonial de gran curiosidad por el delicado manejo del agua, que discurre por entre artísticos canales tallados en el piso rocoso de un riachuelo.

Fuera del Parque, a media hora de San Agustín en jurisdicción de Isnos, está el Alto de los ídolos, una zona de excavaciones más reciente, donde es posible apreciar todavía algo del color original de las tumbas y otros motivos de decoración que ya no se perciben en la estatuaria del Parque. La morfología misma de toda la zona, llena de ondulaciones que surgen entre arroyos y quebradas, sé enmarca a media distancia por altas cordilleras de donde desciende el que más adelante será el San Agustin (1)río madre de Colombia: el Magdalena, cuyo cañón y el de sus afluentes se craza en diversas ocasiones durante el viaje; es el caso del sitio conocido como el Estrecho, donde el río se encajona en un paso de apenas 2.18 metros de ancho. El ambiente es húmedo y fresco, con todos los tonos de verde imaginables, una vigorosa vegetación tropical y fuertes contrastes cromáticos.

Más arriba del Alto de los ídolo s está el Alto de las Piedras, otro conjunto de estatuas, al menos una de ellas de gran curiosidad el «Doble yo», y ya casi en la cumbre, por una carretera estrecha, el Alto de Bordones, un parador para disfrutar de un paisaje magnífico, en la vecindad de una enorme cascada de 300 metros de altura.

Aparte de lo dicho, hay media docena más de lugares arqueológicos menores como La Cháquira, el Tablón, Quinchana, El Batán, La Horqueta, etc., que merecen visitarse solo en la medida en que se disponga de tiempo.



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