TURISMO EN EN PROVIDENCIA





Se puede ir para regresar el mismo día a San Andrés; uno o dos vuelos diarios en aviones pequeños, unen a las dos islas. La vida en Providencia es esencialmente contemplativa y tranquila. Se llega a un bello aeropuerto en la parte nororiental de la Isla, de donde se sale en algún transporte informal las más de las veces, hacia la ciudad o el hotel, o caminar entre uno y otro paraje. Hay una carretera circunvalar y en ella varios poblados pequeños a partir del ¡Centro en Santa Isabel.

Se puede hacer excursión de pesca o de visita a Cayo Cangrejo, un islote cuyo mérito es la vegetación, donde se toma un baño y se mira el horizonte. Después del Centro, yendo por el occidente hacia el sur, viene Oíd Town, donde está la población más antigua, con magnífica vista del puerto y de la vecina Santa Catalina; más adelante después de pasar San Felipe remontando una colina, sé desciende al primer sector de cabañas hoteleras.en Aguadulce. Aunque la playa aquí es pequeña, hay dos o tres lugares rústicos pero amables dónde alojarse y dónde comer.

Más allá de Aguadulce hay otro sector que combina poblado nativo y servicios a turistas: Suroeste, famoso por las carreras de caballos a pelo que solían hacerse en la playa, haciendo de jinetes los niños del lugar. Hay también un par de restaurantes y varios hoteles-cabañas. De allí en adelante la carretera se aleja del mar hasta Casa Baja, el poblado más nuevo, desde donde se accede a pie a una playa muy llamativa: Manzanillo.

De Casa Baja se dobla hacia el oriente y luego hacia el norte, de regreso, encontrando Aguamansa y luego Rocky Point, en un trayecto de menos playas que el anterior pero con excelente vista de la zona protegida por los arrecifes y de algunos islotes.

En Providencia se puede disfrutar del buceo, Providencia la pesca, o el montañismo en el Peack y otros cerros por encima de los 320 metros. El paisaje es siempre confortante y tranquilo; la gente es orgullosa, algo distante, pero acogedora. El plato autóctono es el rondón, la langosta recién sacada del mar y algunos dulces, tradicionales, deliciosos.

Se puede cruzar a pie el canal por el «Muelle de los Enamorados» para pasar a Santa Catalina a conocer las ruinas del Fuerte atribuido al pirata Morgan, pero que es parte de todo un nutrido sistema de fortificaciones construidos durante más de dos centurias entre ingleses y españoles, del cual quedan algunos muros, la mitad de un baluarte y vario» cañones de distintas procedencias que pueden verse en el fondo del mar.



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