TURISMO EN BOGOTA





Fundación 1.538
Clima 14 °C
Habitantes 6’865.997
Altura s.n.m. 2.620 m
Ind. Telefónico 1

 

El paisaje de la sabana donde se enmarca la ciudad, tiene poco en común bón el trópico radiante que predomina en la mayor parte de Colombia.

En contraste con el verdor húmedo y abigarrado dejas selvas; o con las vertientes andinas cubiertas por, cafetales, plátano y yarumos; o con lós yálles y llanuras bajas* donde la reverberación del calor impide la limpidez visual, la sabana es plana, su clima es predominantemente frío y con poca humedad; predomina el color verde en tonos suaves; en campos que se alternan entre cebada, papa, maíz, hortalizas, flores de exportación y hatos lecheros, en sus casi 5.000 km2, con alturas entre los 2.600 y 2.800 metros sobre el nivel del mar.

En tiempo soleado de diciembre a febrero y junio a agosto, la luminosidad es soberbia, contrastando con los largos periodos de bruma de marzo a mayo y septiembre a noviembre, cuando el gris impone un ambiente sereno y paramuno. Manchas de bosques nativos en las cumbres y cañadas, con hayuelos, romerones, palmas, cedros, acacios, magnolios, uvos, sietecueros, cumbos, chusques, alisos, cauchos sabaneros,Sabana de Bogotá arrayanes, alternadas de cercos en especies foráneas como setos de pinos, sauces, retamos, espinos, urapanes y por encima de todos, los gigantescos eucaliptos, la más vigorosa entre las especies aclimatadas desde la Colonia, no sin un influjo negativo para el equilibrio del ecosistema, pero indisolublemente asociadas al paisaje. En medio de imponentes cerros a oriente y occidente, tres cordones de montañas bajas fragmentan cuatro valles interiores con antiguos nombres indígenas: Subachoque, Suba, Chía y Tenjo-Tabio, con los correspondientes pueblitos del mismo nombre, ¡de torres blancas y cada uno con su riachuelo tributario del río Bogotá.

La ciudad capital de Bogotá ocupa el sitio dominante de la Sabana, al extremo oriental, al pie de los dos cerros tuteares: Monserrate y Guadalupe con 3.100 y 3.317 m., que forman parte de una cadena extensa de cerros que flanquea la ciudad de Sur a Norte y constituye su rasgo paisajístico más destacado.

 

Asiento tradicional de la burocracia y la intelectualidad, con los consiguientes buenos periódicos, publicaciones literarias, productos tradicionales junto a leyes y decretos. El resto de los colombianos llamaba «lanudos» a los bogotanos de mitad del siglo XX, por su eterna vestimenta de paño oscuro, su espíritu taciturno y malicioso, propios del ancestro muisca, su proclividad al chisme y al chascarrillo y un ingenio particular para la frase punzante y vivaz, que es el mejor rasgo de personalidad de los bogotanos raizales o «cachacos», como también se les llama.

Además, la Bogotá de hoy es una pujante ciudad industrial, con una planta productiva en expansión, que la posicionan como la cuarta ciudad de Suramérica en tamaño, y la segunda capital en calidad de vida. Pero, sobre todo, la Bogotá del siglo XXI tiene una nueva mentalidad, fruto de la inmigración de cientos de millares de gentes de las más diversas procedencias y un cambio notable del clima, de frío a templado, lo cual favorece una cultura urbana muy abierta, una arquitectura y unas modas más cromáticas y alegres. Bogotá es ya la ciudad querida y representativa de todos los colombianos. Las edificaciones que marcaban los límites de la pequeña urbe de finales del siglo XIX siguen siendo perceptibles: al extremo Norte llegaba a la ermita de San Diego, frente al actual Hotel Tequendama.

El centro histórico mejor conservado corresponde a los barrios de La Candelaria y La Catedral, que datan de la Colonia y de los inicios de la República. Dechado de la arquitectura institucional, religiosa y también de la arquitectura doméstica, a través de una evolución de casi cinco siglos de historia urbana. Un recorrido lleno de tesoros muy cercanos uno de otro puede tomar una tarde, un día o más, según el tiempo del que se disponga para detenerse en la lectura del pasado: los tiempos de la Real Audiencia, los virreinales, de la Independencia, las guerras civiles del siglo XIX y el «bogotazo» de 1948, que fue el doloroso parto á la modernización de la ciudad, semidestruida a raíz de innumerables incendios.

Además de una cita con la historia, la ciudad ofrece un amplio menú de atracciones: muchos y muy buenos restaurantes, con una gastronomía internacional y nativa como no se hallan fácilmente en otra capital latinoamericana, como no sea Buenos Aires.

Muy buen teatro, espectáculos de «Music-hall». Centros comerciales cómodos y seguros donde el turista encuentra buenos precios y excelente calidad en ropa, cuero, esmeraldas y artesanías. Hay buenos conciertos todo el año y en ciertas épocas, temporadas de ópera, zarzuela, jazz y rock. Dos temporadas de Toros, el mejor Festival Internacional de Teatro del continente en vísperas de la Semana Santá, un festival internacional de cine, el festival de Verano y la Media Maratón Internacional de Bogotá en agosto, las ferias internacionales del calzado, del libro, de artículos para el hogar, de textiles, del cuero, de la industria turística, los deportes, los alimentos, la industria gráfica, la construcción, la moda, la ciencia y la tecnología, las flores, los computadores, los empaques, los automóviles, en el gigantesco coliseo de la Corporación de Ferias de Bogotá CORFERIAS en el sector central del Centro Nariño, en pleno centro de la ciudad. Se completa el atractivo urbanístico de la urbe capital con las redes de bibliotecas públicas distritales y de parques recreativos que las últimas administraciones han enriquecido de manera especial.

Sabana de Bogotá (2)

En Bogotá es muy fácil orientarse si se toma como referencia el centro y los cerros. La nomenclatura también es sencilla Las vías se clasifican en calles y carreras (por excepción puede haber avenidas que pueden ser lo uno o lo otro y que llevan un nombre propio conmemorativo; también vías transversales, que se asimilan a las carreras y diagonales que son como calles.

Las carreras se orientan en el sentido norte-sur y se enumeran desde* los cerros, arriba al Oriente, hacia abajo, o sea, de oriente a occidente. Tienen prelación de tránsito, aunque con excepciones (cruces de avenidas y otros, que deben estar bien advertidos en las respectivas señales). Por su parte, el trazo de las calles va de este a oeste y se numeran a partir de un punto que quedó en el centro antiguo, desde el cual nace la numeración en dos sentidos: hacia el norte el número se expresa de manera simple, y hacia el Sur se añade la palabra “sur” después del número.

La carrera Séptima es el eje histórico del crecimientoSabana de Bogotá (2) de la ciudad, por donde la nomenclatura es más estable.  Existe desde el 2000, Transmilenio, un sistema masivo de transporte mediante buses articulados con paradero en estaciones cubiertas, con acceso controlado mediante taijetas electrónicas y cuyo cubrimiento alcanza la mitad de la ciudad, por las tróncales de la Avenida Caracas y Autopista Norte que va de los extremos norte al sur; las troncales de la Calle 80, Avenida Jiménez, calle 13 y Avenida de las Américas sirven a buena parte del noroccidente, centroriente y suroccidente de la urbe. Cuenta además la ciudad con la más extensa red de ciclorutas de América Latina, con vías exclusivamente dedicadas a ese medio de transporte. Además varias empresas de taxis corrientes y de servicio turístico prestan un excelente servicio, complementado por el de alquiler de automóviles particulares.

Alojamiento

La vida turística de la ciudad se desarrolla del centro hacia el norte. Hacia el sur se encuentran los barrios populares y las zonas industriales. En el Centro se encuentran:

• El centro histórico excepcionalmente con unas pocas pensiones agradables y hoteles de categoría media: es una buena opción para turismo juvenil y en grupos. Se sugiere preferiblemente no transitar a pie en la zona por las noches.

• Aún dentro de la zona céntrica contemporánea, hay tres sectores que concentran hoteles y servicios para los visitantes: la Avenida Jiménez,| la Avenida 19 y el Centro Internacional, donde están los establecimientos de más vieja tradición, aunque muchos de ellos venidos a monos.; Este sector, sobre el costado norte de la Avenida Calle 26, entre las Carreras 7a y 10a, ofrece la oferta hotelera más amplia y la más bien complementada por su cercanía al Centro de Convenciones, a tiendas de calidad, artesanías, restaurantes y otros servicios; ideal para una estancia en la que el viajero necesite adelantar contactos institucionales y actividades de tipo cultural. Esta zona presenta costos moderadamente altos, pero no tan altos como al norte.

• Sobre la Avenida El dorado se empieza a desarrollar un nuevo núcleo empresarial que concentra las sedes de importantes empresas nacionales y extranjeras en el Sector denominado Ciudad Salitre, con nuevos y confortables hoteles que ofrecen la más avanzada tecnología al servicio de los viajeros de negocios y turistas de placer, adicionalmente con la comodidad dé estar muy cerca del aeropuerto, del centro de la ciudad y del centro Administrativo Nacional CAN, sede de ministerios y otras entidades nacionales.

Hacia el norte, hay otros tres sectores con buenos hoteles:

• La Zona Rosa, un curioso experimento de transformación de un barrio residencial cuyo eje está entre las calles 72 y 100, y entre las carreras 11  y 15, donde ha venido creándose un ambiente muy animado de boutiques, discotecas y restaurantes, más algunos hoteles pequeños, muy confortables. Ideal para turistas jóvenes en busca de recreación, compras y vida nocturna, no reticentes al ruido callejero.

• La avenida calle 100, donde se ha instalado la hotelería que atrae de preferencia a los ejecutivos de empresas, con buena dotación de ayudas comerciales, comunicaciones, informática, etc. y muchos sitios de encuentro para hombres de negocios; es el sector de mayor costo.

• Unicentro, donde hay también buenos hoteles y se proyectan otros nuevos en vecindad de un gran centro comercial, con características que mezclan un poco el ambiente de los dos anteriores.

Sitios de interés

En el centro permanece toda la historia y lo mejor de los atractivos culturales: arquitectura colonial, museos, teatros, galerías de arte, salas de concierto, monumentos históricos, bibliotecas y archivos, más ciertos lugares de encuentro con sabor local.

Iglesias

Una amplia colección de iglesias coloniales, al menos cuatro de ellas muy representativas; cercanas entre sí y a otros lugares de interés

-San Francisco (Cra. 7a, Avda. Jiménez): construida en 1567, con artesanado mudéjar muy de elaborado, un inmenso retablo de maderas policromadas y columnas revestidas de pan de oro, al estilo flamenco (siglo XVII), Cuadros de la más de Arce y Ceballos, Ignacio Azcucha y Gaspar encontra de Figueroa. Posee una Capilla lateral de estilo la Reina plateresco, la más rica en su género.

Santa Clara (Cra. 8a., Calle 9a.): convertida en Museo, es la muestra más brillante de decoración interior en un templo de modesta arquitectura; con una sola nave, construido en la primera mitad del siglo XVII, posee una extensa pinacoteca de los siglos XVI al XVIII, totalmente restaurada, y una celosía de excepcional factura para ocultar el coro de las monjas.

San Ignacio (Calle 10, Cra. 6a). Inspirada en el templo «de la Compañía», de Roma, obra de Coluccini. Se destaca por sus naves más altas que los templos contemporáneos, y por una cúpula renacentista. Bellos altares barrocos y esculturas de Pedro de Laboria.

San Agustín (Calle 7a, Cra. 7a). Es de las más antiguas, de 1637; recientemente restauradas Notable su coro, la imagen de la «VirgendeÁltagracia », los altares barrocos y las bellas pro-1 porciones arquitectónicas.

Si se dispone de tiempo extra, merecen también visitarse la Tercera, la Veracruz, la Catedral Primada, la Capilla del Sagrario, la Candelaria, la Concepción, Santa Bárbara y San Diego.

Museos

Por su gran cantidad es necesario ser selectivos. Los más importantes con, una visita de una a-dos horas por museo resulta suficiente.

Museo del Oro, ubicado en el Parque Santander (Carrera 7a, Calle 16). Con una colección de más de 23.000 piezas precolombinas reunidas por el Banco de la República a partir de la sabia decisión de no fundir más objetos excavados, como era costumbre durante la Colonia y el primer siglo de la República. El más rico Museo de orfebrería de, la América Española, aunque algunas de las más afamadas colecciones colombianas nunca llegaron a él, como es el caso de la más valiosa, llamada «Tesoro Quimbaya», encontrada a fines del siglo XIX y obsequiada a la Reina María Cristina de España. Posee además varias muestras itinerantes y subsedes en Cartagena, Cali, Santa Marta y Armenia, especializadas en sus culturas regionales.

Museo Colonial (1640) (Cra. 6a, Calle 9a.)lMcado en el viejo claustro de los jesuítas; en un muy bello recinto acoje muestras representativas de mobiliario, imaginería, plástica, libros y otros objetos, todos de la Santa Fe virreinal. Excepcional la colección de bargueños y la pinacoteca de la antigua capilla, con obras de Gregorio Vasquez de Arce y Ceballos, Gaspar y Baltasar de Figueroa, Antonio Acero y de todos los talleres importantes de la Colonia.

Museo de Arte Religioso (Calle 12 con Carrera 4a.) guarda las piezas más valiosas del culto en la época colonial. Destacable la colección de vasos sagrados, la colección de custodias coloniales es, probablemente la mejor de su género en América, en un palacete de comienzos de siglo, muy bien conservado.

Museo de Arte Moderno (Calle 24 con Carrera 5a). La colección permanente de plástica colombiana de los últimos cuarenta años permite apreciar, un movimiento artístico que se tuvo en su tiempo como el más dinámico de América del Sur, junto con el de Brasil y Argentina. La calidad arquitectónica del recinto destaca, obra de Rogeüo Salmona. Programa constantemente eventos de interés.

Museo Nacional (Carrera 7a. con Calle 27). En una sede muy llamativa y severa (la antigua prisión del Panóptico, diseñada por el norteamericano Thomas Reed), tiene varias salas de inmenso interés. Sobresalen la colección arqueológica y la pinacoteca, con la mejor pintura colombiana decimonónica y contemporánea. Además recoge elementos de la historia nacional. Es el museo que ofrece mejor información en el campo antropológico.

Quinta de Bolivar (Calle 20 con Carrera 3a). Aunque el valor museográfico no es muy destacable, es un lugar único para recrear la vida privada del Libertador. Ocupa un lugar muy pintoresco en las afueras de la ciudad antigua, en lo que fuera la finca donada a Bolívar por,el Congreso granadino y donde habitó por temporadas en sus últimos años, después de la Campaña del Perú. Hay algunos muebles, documentos y otros objetos personales de Bolívar y de su compañera Manuela Sáenz.

 

Los museos cobran una entrada muy módica y abren también los domingos generalmente sólo en la mañana, con tarifa menor o incluso gratis tratándose del último domingo del mes. Además hay otros museos de interés mediano: el Museo Arqueológico o Casa del Marqués de San Jorge (Carrera. 6a, Calle 6a.), con su muestra de cerámica precolombina; el Museo de Artes y Tradiciones Populares en el Claustro colonial de San Agustín (Carrera. 8a, Calle 7a.), con su muestra de etnografía y venta de artesanías; el Museo del Siglo XIX, del Fondo Cultural Cafetero (Carrera. 8a;Calle 8a), tradiciones republicanas, artdecó, mobiliarios y objetos Belle Epoque, venta de libros de arte e historia; la Casa del Florero o Museo del 20 de Julio, junto a la Catedral, en la esquina nororiental de la Plaza de Bolívar, sobre el lugar y los hechos del día en que se declaró la Independencia; Museo de Numismática o Casa de la Moneda (Calle 11, Carrera. 4a) estupendo escenario, una de las mejores casas coloniales (de 1753), sede además de otras exposiciones no permanentes de excelente calidad. Finalmente, queda aún una docena de Museos dedicados a personajes de la vida nacional (Caldas, Nariño, Gaitán); a temas muy específicos (Militar, Desarrollo Urbano, Policía, Artes Gráficas, Medicina, etc,); dos museos infantiles, el Museo de los Niños, didáctico-recreativo, en inmediaciones del parque Simón Bolívar en el sector del Salitre, y Maloka, de carácter lúdico y científico y el Jardín Botánico José Celestino Mutis; dos valiosos museos de barrio en el Minuto de Dios, con una buena colección de arte moderno y el Museo del Chicó, una colección familiar y varios otros museos pertenecientes a academias y universidades.

Teatro, conciertos, galerías, exposiciones

Hay una docena de escenarios, dentro y fuera del centro, con programación variada de teatro, música, exposiciones y espectáculos, que puede consultarse en los diarios y revistas principales, o en los centros de información de la Cámara de Comercio y del Instituto Distrital de Cultura y Turismo. También las sedes del Teatro Colón (Orquesta Sinfónica), Teatro Colsubsidio, Sala de Música Luis Ángel Arango, Auditorio León De Greiff de la Universidad Nacional (Orquesta Filarmónica), más otras tantas sedes de grupos de teatro y variedades.

Fuera de eso hay una veintena de galerías privadas de arte y anticuarios, entre ellas la Galería Cano, con una magnífica sala de originales y otra de reproducciones para la venta, en oro y en cerámica (Centro Internacional-Edificio Bavaria). También interesantes son los almacenes de Artesanías de Colombia (Claustro de la Iglesia de Las Aguas, Avenida Carrera 3a. Calle 19); o el Claustro de San Diego, frente al Hotel Tequendama, con un completo repertorio de la artesanía de todas las regiones del país. La Corporación de Ferias tiene un recinto gigante para la Feria de Exposición Internacional de Bogotá (Centro Antonio Nariño), que se celebra cada dos años, a finales de julio.

Allí mismo se realizan continuamente exposiciones industriales, agroindustriales, de informática, del libro, del hogar y de muchos otros temas especializados.

Alrededores de interés. Paseos tradicionales para turismo

• El cerro de Monserrate, con su Santuario de peregrinación, el mejor mirador de la ciudad y un par de restaurantes y ventas de artesanías. Dispone de ascenso por un camino peatonal, en teleférico o en funicular. Es preferible ir allí un día entre semana o a cenar; el escenario resulta bien romántico y se come bien, cuando la afluencia de devotos es menor. Este es un programa de dos a tres horas. Los alrededores de la estación, abajo, donde se toma el funicular, son inseguros. Se recomienda no transitar a pie hasta allí.

• Un paseo de un día que comienza por la autopista norte hasta el Puente del Común, sitio donde el Virrey Caballero y Góngora negoció la desmovilización de los Comuneros que ponían sitio a la ciudad en 1781; continuando luego a las Minas de Sal de Zipaquirá, a una hora y media desde Bogotá, donde existe una famosa Catedral subterránea de sal. Oportunidad de apreciar la sabana, con buenos sitios para parar en el camino. Muy cerca de Zipaquirá está Nemocón, donde hay otras galerías de explotación de sal también con una capillita dentro, de interés inferior pero que justifican el viaje; Si se cuenta con tiempo, la visita puede llegar hasta el parque del Neusa, retomando la carretera de Zipaquirá a menos de una hora de Nemocón; o, siguiendo de Nemocón por la ruta Suesca-Cucunubá-Ubaté, hermosa región lechera y de bellas lagunas (dos horas y media de recorrido, un poco más lejos del Parque, por carretera destapada); de Ubaté, por la carretera principal, el regreso ácerca al pueblo de Tausa Viejo (adelante de Tausa, al alcanzar la sabana), una iglesia solitaria en un poblado semiabandonado, buen lugar para fotografiar; poco después está la entrada del Parque de El Neusa, reserva forestal con una bella represa rodeada de un mar de pinos, a unos cuarenta minutos de Zipaquirá, donde se puede disfrutar de picnic, restaurantes, botes para pescar, camping.

• Al nororiente, por la vía a La Calera se encuentra primero el paisaje del norte de la ciudad, con muy buenos restaurantes para almorzar; luego del prolongado ascenso, hay un parque recreativo de la Corporación Autónoma Regional CAR en el embalse de San Rafael, antes de llegar al poblado de La Calera. Luego de éste, una campiña de hatos lecheros hasta inmediaciones de Guasca; en el recorrido podrá visitar una bella iglesia colonial y un par de casas en mitad del campo. Cerca de aquí está la desviación hacia la Represa del Guavio, el mayor proyecto hidroeléctrico del país en los últimos años. Un poco más adelante de Guasca se llega a Guatavita la nueva, poblado pintoresco que sirvió para reemplazar el original, sumergido bajo la represa del Tominé. Alrededor del embalse encontrará algunos restaurantes y una marina deportiva. Muy cerca hay una desviación en regular estado, hacia la antigua laguna de Guatavita, donde los Muisca celebraban el ceremonial de inmersión del cacique cubierto de oro en ofrenda a los dioses; este recorrido toma una hora y media de ida y vuelta. Siguiendo a la ruta original siempre bordeando el embalse se llega hasta Sesquilé donde se emprende el regreso a Bogotá por la carretera central. Después de Sopó donde hay venta de lácteos y golosinas en la fábrica de «Alpina» y una galería de ángeles coloniales en la iglesia principal, antes de llegar a La Caro, se encuentra a la derecha la Hacienda de Hatogrande, residencia campestre de los Presidentes de Colombia; y cinco minutos después, a la izquierda, la entrada al Pueblito Yerbabuena, un buen lugar para un chocolate o un té. al final de la tarde, antes de entrar de nuevo a Bogotá.

• Visita al Salto de Tequendama al Sur: una hora y media o dos, dejando la ciudad por la Autopista del Sur. El Salto merece verse, siempre que se encuentre caudal, porque las aguas se desvían durante ciertas épocas y horarios para generación eléctrica. Más abajo del Salto hay un interesante Zoológico privado «Santa Cruz», abierto al público.

• Un recorrido suburbano común en las noches, en particular los días viernes, consiste en visitar las discotecas y restaurantes de la vía a La Calera, por carretera de asceaso (la misma del itinerario dos de la Sabana), a unos quince minutos de la ciudad. Magnífico paisaje sobre el norte bogotano.

• Para un domingo saliendo muy de mañana, de preferencia en verano para evitar dificultades de paso, excelente plan es el visitar el Parque Nacional Chingaza. Su acceso se hace por un desvío a la derecha uno o dos kilómetros adelante de la población de La Calera a 40 minutos de Bogotá. De allí sigue una carretera de montaña, sin pavimentar; 34 kilómetros más adentro se llega a la entrada del Parque. La zona es un extenso páramo, con bosques de frailejones, algunas especies alcanzan hasta 12 metros, una precipitación muy alta, vientos fríos y frecuente neblina. Hay varios miradores y senderos didácticos. Y una gran laguna, Chingaza, ya en zona de descenso fuerte. Esta zona es la gran proveedora de agua para la ciudad, y allí nacen también varios ríos de las cuencas del Magdalena y el Orinoco. Es un paseo que toma unas seis horas de recorrido entre ida y vuelta, más el tiempo que se dedique a observar. Conviene llevar buena provisión de combustible para el vehículo, cámara fotográfica, buenos abrigos y alimentos listos para consumir, entre ellos una buena provisión de energéticos.

• En la sabana hay innumerables sitios interesantes que los bogotanos frecuentan habitualmente en fines de semana. El recorrido de fincas campestres por los Valles de Cota, Chía, Cajicá, Tabio, Tenjo o Subachoque es muy placentero, para una tarde con almuerzo campestre incluido.

Advertencias:

1. La ciudad presenta particularidades insólitas en el sistema vial y de tránsito, como el caso de vías que cambian de dirección según ciertas horas del día o que se cierran para los vehículos ciertos días de la semana. Puede resultar peligroso conducir por ellas si no se está bien al tanto de los cambios.

2 En el Aeropuerto de Bogotá existe el terminal tradicional, que conserva el nombre de El Dorado y un segundo terminal denominado el Puente Aéreo, exclusivo de la empresa Avianca, que sirve sus propios vuelos en las rutas de mayor flujo local, Medellín y Cali principalmente, y algunos despachos hacia el exterior

 

Sabana de Bogotá (4)



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