TURIDMO EN SAN JUAN DE PASTO





Es una ciudad tranquila, pequeña, de tradición indígena incaica y realista, emplazada en el Valle de Atriz. Los pastusos se resistieron a los patriotas por largo tiempo, con muy buenas razones de lealtad a la corona española y con la dirección de un excelente estratega indígena: Agustín Agualongo. Situada en un valle dominado por el volcán Galeras, parcialmente activo, a 22 km; allí hay un Parque Natural manejado por el Ministerio del Medio Ambiente, que autoriza el acceso al cráter. La comarca es muy apacible y de las más hospitalarias de Colombia. El campo luce magnífico por la intensidad de los cultivos y lo apretado de los minifundios, entre montañas suaves y coloridas. Hay un par de buenos hoteles y algunos monumentos para ver, como la Catedral, la Iglesia de San Juan Bautista, la Casa de la Cultura, el Museo del Oro. Se encuentra excelente artesanía de tradición local, caso del famoso barniz de Pasto; muy cerca está Sandoná, centro de tejidos de paja fina o toquilla y otro, de los más afamados en joyería de oro y tallas de madera: Barbacoas.

Pero lo más interesante es la Laguna de la Cocha, a sólo 27 km ascendiendo hasta una meseta alta; la misma carretera lleva luego al Valle del Sibundoy, en el vecino Putumayo, otra región preciosa y de tradición indígena;’, la laguna o lago Guamuéz, con su paisaje encantador, que evoca al Titicaca por su altura de 2.760 m y 27 km de longitud, en medio de gran luminosidad y las riberas pobladas de totora. Buena pesca, una isla santuario de fauna y flora denominado La Corota y un par de buenos hotelitos para un plan de verdadero descanso: navegación, paisaje chimenea, trucha y escenario para buena lectura.

Gozan de especial atractivo, tanto para los lugareños como para los visitantes del resto del país y del exterior, las festividades del Carnaval de Blancos y Negros, que se verifica en Pasto coincidiendo con la I fiesta religiosa de la visitación de Los Reye§ ¡Magos, durante tres días alrededor del 6 de enero de cada año. Las festividades comprenden varios eventos populares callejeros, empezando por un desfile de pequeñas carrozas elaboradas por los pequeños que participan en el Carnaval Infantil del primer día; el segundo día se realiza otro desfile denominado.

La llegada de La FamiliaSan Juan de Pasto castañeda, en el que los participantes se caracterizan por pintarse y vestirse de blanco y recorrer en comparsas las calles de la ciudad en medio de música y danzas, haciendo bromas a los transeúntes, algunas de ellas un tanto “pesadas”, como arrojar talcos o harina a los desprevenidos, por lo cual los visitantes deben ataviarse de buen ánimo para participar del jolgorio. El tercer día corresponde a la fiesta de los Negritos, y comprende esta vez un desfile denominado del Palenque Lúdico, en el que los participantes se visten y pintan de negro. No sobra destacar el consumo del plato típico nariñense por excelencia: el cuy en todas sus presentaciones.

De Pasto parte también una carretera de tránsito penoso hasta Tumaco, que no ofrece mayores atractivos. Continuando por la Ruta Panamericana se llega a Ipiales en una hora y quince minutos u 83 km de recorrido; es esta básicamente una ciudad de comercio fronterizo sin otros atractivos. De Ipiales sale/un desvío al Santuario de las Lajas, a tan solo 7 km sitio de peregrinación de millares de devotos de la imagen de Nuestra Señora de las Lajas; aún sin motivos religiosos es interesante por el abismo sobre el cual se yergue la catedral, el Salto del río y lo escarpado del paraje. Muy cerca de Ipiales está Pupiales, uno de los más recientes yacimientos arqueológicos en estudio, muy rico en orfebrería y cerámica. Toda la ruta está enmarcada por los volcanes Chiles, Cumbal y Azufral. De Ipiales hacia el sur se llega en tres minutos al Puente Internacional del Rumichaca, frontera con el Ecuador. En el trayecto hay buenos restaurantes y una hostería.



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