Reelección presidencial





Historia de la reelección en Colombia

Únicamente en los primeros años de la Repú­blica la Constitución Nacional ha contemplado la posibilidad de permitir la reelección presi­dencial, en un momento en que Simón Bolívar era visto como el caudillo del que dependía el futuro de la patria. Diversas aventuras electo­rales se han iniciado en Colombia en busca de mantenerse en el poder a través de la reelección, por lo cual el país ha vivido una serie de capítulos históricos que en muchas ocasiones han resultado exitosos, pero que en otras han dejado un mal sabor en la sociedad. El 30 de agosto de 1821 se expidió la primera y única Constitución, hasta ahora, donde se acepta la reelección presidencial inmediata, ocasión en la que el libertador Simón Bolívar es visto como el obvio mandatario para ser reelegido.

Aunque la carta magna le indicó que sólo po­dría serlo por una vez, Bolívar fue nombrado dos años después como presidente vitalicio, dados los enormes respaldos políticos que te­nía en su momento y pese las críticas de sus opositores, que se intensificaron a medida que llegaba los finales de la década de 1820. En los períodos posteriores se promulgaron nuevas constituciones y se intentaron varias reformas políticas, pero nunca la reelección inmediata volvió a ser aprobada y los manda­tos que después se repitieron fueron dados en reelecciones donde hubo una o más adminis­traciones de por medio.

Simon Bolivar

Así gobiernan varios periodos, sin que estos sean seguidos, presidentes como Tomás Ci­priano de Mosquera, Manuel Murillo Toro o Rafael Núñez, quien expide la carta de 1886 en el llamado periodo de la Regeneración. Otros, como el general Rafael Reyes, llegan al poder y hacen todo lo necesario para quedarse en él. Así, el general cierra el Congreso y convoca a una asamblea nacional constituyente con el propósito de que formalice su voluntad de per­manencia en el mandato por una década. Sin embargo, gracias a las presiones de sus oposi­tores, Reyes termina renunciando en 1910.

Ya en pleno desarrollo del siglo XX, el gobier­no célebre de Alfonso López Pumarejo repite período en el poder, pero sin lograr que esa reelección se diera de manera inmediata, pues la constitución nunca se los permitió. También fue dos veces presidente, en ese siglo, Alberto Lleras Camargo, la primera vez terminando el pe­ríodo de López Pumarejo. y luego elegido como el primer mandatario del Frente Nacional.

En pleno siglo XXI, el argumento principal contra la reelección, cuando se planteó el deba­te sobre la reforma constitucional que le abrió el paso al segundo período del presidente de Colombia, Alvaro Uribe Vélez, tuvo un énfasis histórico. La mayoría de los presidentes reelegidos en Colombia y en América Latina, tuvieron segundos períodos salpicados de problemas, inestabilidad y crisis. Muchos de ellos, triunfantes en el primer capítulo, ni siquiera terminaron el segundo. La imagen de López Pumarejo, Carlos Menem o Alberto Fujimori en el tercer período), presidentes de Argenti­na y Perú, en su orden, atenta contra la buena fama de la reelección.

La última reelección en Colombia ocurrió en 1942 cuando Alfonso López Pumarejo ganó las elecciones sobre los laureles que le había dejado su primer gobierno. La “Revolución en marcha”, entre 1934 y 1938, había dejado feliz a la mayoría. Todo auguraba otro cuatrienio resplandeciente. Pero no fue así. La división del liberalismo, la oposición -que incluyó un intento de golpe de estado en Pasto- y varios escándalos borraron de un plumazo el buen re­cuerdo. López renunció varias veces y de forma definitiva en 1945, un año antes de culminar su segundo mandato.

De ahí para atrás, la historia ha sido casi siempre la misma. El Libertador Simón Bolívar fue el primero en lograr la reelección inmediata. Primero fue designado por el Congreso de An­gostura como Presidente de la Gran Colombia en 1819. Posteriormente fue reelegido en 1826 por el Congreso, pero su segundo mandato terminó por desilusionarlo hasta a él mismo. Un año des­pués, al ver amenazadas su continuidad y la de la unión, asumió la dictadura, y un año después fue víctima de una conspiración para asesinarlo, de la que se salvó por segundos. En 1830, sin amigos y sin pulmones, renunció a la presidencia.

Le siguió en sus ambiciones repetitivas, el ge­neral Tomás Cipriano de Mosquera. Conocido como “Mascachochas” por su prótesis metálica después de que recibiera un tiro en la quijada, llegó a ser tres veces Presidente de Colombia. Fue elegido por primera vez en 1845 como con­servador y 16 años más tarde, en 1861, se cambió de equipo y ganó como liberal. En 1866 fue elegido por tercera vez, y un año después —tras su intento por cerrar el Congreso- fue derroca­do, encarcelado y sentenciado por el Senado a tres años de ostracismo.

Otro reeleccionista fue el compositor del him­no nacional, Rafael Núñez. Hasta ahora, Núñez bate el récord de las presidencias, con cuatro mandatos y era el último Presidente en lograr la reelección inmediata, en 1892. La primera vez fue elegido en 1880. En 1884 fue reelegi­do y al final de su período, en 1886, fue pro­clamada una nueva Constitución -la cual con modificaciones rigió hasta 1991- que prolongó su mandato hasta 1892. Ese mismo año volvió a ser elegido de forma inmediata, pero prefi­rió aislarse en Cartagena, en compañía de su amada Soledad Román. Delegó poderes en sus vicepresidentes en un clima general de apatía. Murió antes de terminar su mandato, en 1894. Diez años después de esa muerte, el general Rafael Reyes, elegido para el período 1904-1910, decidió cerrar el Congreso después de que éste último no le hiciera la venia a las facultades que había pedido en materia económica y fis­cal. Convocó a una Constituyente que dispu­so que Reyes gobernara otros 10 años. Pero el impulso no le alcanzó sino para la mitad. En medio del descontento por su talante dictatorial y las acusaciones de corrupción, el 14 de junio de 1909 dejó metidos a los invitados a un ban­quete en su honor en el Club Social de Santa Marta. Mientras todos brindaban para adularlo, Reyes huía en secreto hacia Europa.

nuñez

La historia de la reelección en Colombia ha sido traumática. La Constitución de 1886 la permitía, pero la mayoría de los expresidentes salían tan desgastados, que ninguno podía aspirar a ella con posibilidades de triunfo. Nadie se habría imaginado a Misael Pastrana, Julio César Turbay, Belisario Betancur o Virgilio Barco como candidatos nuevamen­te. Carlos Lleras Restrepo y Alfonso López Michelsen aspiraron y fueron derrotados. Ni Ernesto Samper ni Andrés Pastrana, según las encuestas, tendrían posibilidades. De los mandatarios de las últimas décadas, los úni­cos que habrían sido competitivos para ganar una segunda oportunidad habrían sido Alberto Lleras y César Gaviria.

Ahora, Álvaro Uribe se juega una carta que significa un desafío histórico. En sus prime­ros cuatro años ha sido un Presidente original, audaz e impredecible. Innovador en las for­mas, rebelde frente a las tradiciones y confia­do en que la historia se puede cambiar. Fue el primer colombiano que llegó a la presidencia como disidente, por fuera de los partidos tra­dicionales. Después de cuatro años, fue reele­gido con una votación histórica de más de sie­te millones de votos. El 7 de agosto tratará de cambiar la idea, hasta ahora muy arraigada, de que “segundas partes nunca fueron buenas”. Manuel José Cepeda, ilustre jurista y presiden­te de la Corte, leyó ante los medios un comuni­cado que empezaba con las palabras: “La Cor­te Constitucional decidió declarar ajustado a la Constitución el Acto legislativo 02 de 2004, que permite la reelección del Presidente de la República (…)”. El magistrado continuó expli­cando los detalles de su decisión, pero, para la mayor parte de los espectadores, la más grande de las dudas estaba resuelta: Alvaro Uribe po­dría ser candidato en las próximas elecciones, que se realizarían en mayo de 2006. Si su acep­tación popular y su intención de voto siguen la tendencia que hoy tienen, es altamente proba­ble que Uribe vuelva a ganar la presidencia en la primera vuelta.

Recordemos que, hacia finales de 2004, el Congreso de Colombia aprobó una reforma constitucional con el propósito de permitir la reelección del Presidente de la República, la cual es prohibida por la Constitución en todos los casos. De acuerdo con la reforma aproba­da, se permitiría la reelección del mandatario por un período más, que podría ser inmediato. Los críticos del Gobierno de Uribe, agrupados en sectores de izquierda y en el Partido Liberal (que conserva un importante poder electoral), ejercieron la más decidida oposición a esta re­forma. Tal oposición contrastó con el hecho de que, de manera consistente, las encuestas mos­traban un creciente nivel de apoyo popular tan­to hacia Uribe como hacia la reelección.

Así fue, como Alvaro Uribe Vélez, fue reele­gido presidente de Colombia para el período 2006-2010 después de impulsar una reforma a la Constitución que impedía la reelección inmediata. En dicha reelección alcanzó el 62.35% total de la votación (7.397.835 votos). Votación a su favor, que superó el número de votos alcanzados en el primer período, convir­tiéndose en el mandatario con mayor número de votos obtenidos en la historia electoral del país. En dicha elección participó el 45.05% (12.041.737 personas) del censo electoral.



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